Unión Latinoamericana abiertas

“El engranaje internacional ha continuado funcionando: los países al servicio de las mercancías, los hombres al servicio de las cosas”. 

Eduardo Galeano



Erasmo Marín Villegas*

Después de 50 años, las venas abiertas de América Latina enfrentan su Destino Manifiesto con nuevos rostros: son menos violentos que Augusto Pinochet (Chile), Jorge Videla (Argentina), Hugo Banzer (Bolivia), Anastacio Somoza (Nicaragua) o Alfredo Stroessner (Paraguay), dictadores que se forjaron en la llamada “Universidad de las Américas”, escuela de instrucción militar de Estados Unidos. Los rasgos autoritarios estaban ahí, catálogo de desventuras para los pueblos.

Estos hombres de uniforme y medallas fueron reemplazadas por los Chicago Boys, tecnócratas de traje gris Oxford que controlaron el gabinete económico de los países en desarrollo. Desde ahí promovieron su oferta: políticas “no violentas” para alcanzar mejores niveles de vida. Todo en torno al desarrollo económico.

Esta promesa activó consensos en el poder legislativo de cada país, para 1) aprobar créditos internacionales; 2) concesiones para la explotación de recursos naturales; 3) construcción de vías de comunicación, y 4) la firma de tratados de libre comercio. Se trató de una fórmula efectiva hasta cierto punto, que en sus inicios (años ochentas del siglo XX) desapareció luchas ideológicas, desactivó protestas sociales y, por supuesto, enalteció las virtudes de los hombres de Estado en funciones. En muchos casos, eran mercaderes con disfraz de patriotas.

El neoliberalismo ‘criollo’ funcionó porque los países en desarrollo enfrentaron de manera individual los retos teledirigidos de la economía global. La fórmula es antigua: “divide y vencerás”. Así, cada país buscó adaptarse a las políticas del mercado internacional. Se olvidó la noción de bloque cultural. Lección: las luchas sociales deben encaminarse a la colaboración entre naciones que comparten territorio y pasado común. En el siglo XXI será vital la conformación de la Unión Latinoamericana, quizás con un parlamento que atienda de forma colegiada problemas económicos, políticos y sociales de los países miembros. La experiencia de la Unión Europea marca el camino. Construir consenso en lo fundamental. 

HISTORIA, PODER, DIVERSIDAD Y GLOBALIZACIÓN

A diferencia del siglo pasado, cuando todos los caminos conducían a Estados Unidos, la globalización –vista desde América Latina- abrió rutas de ida y vuelta a países de la Unión Europea, Asia y África. Mención especial tiene China, con su proyecto global de la Nueva Ruta de la Seda, que promueve desde 2013 el mandatario Xi Jinping en 60 países. ¿Qué se gestionó? Además de invertir en la construcción de plantas eléctricas, gasoductos, petroquímicas, puertos, aeropuertos, vías ferroviarias, explotación minera y desarrollo agrícola, el gobierno chino otorgó créditos a través del Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura (AIIB, por sus siglas en inglés), competencia real del Banco Mundial. Entre los clientes de esta iniciativa financiera y comercial se encuentran Panamá, Uruguay, Ecuador, Venezuela, Chile, Uruguay, Bolivia, Costa Rica, Cuba y Perú. Más lo que se acumule.  

¿Cómo surgió la reflexión del escenario geopolítico visto localmente? El copyright le pertenece a “Las venas abiertas de América Latina” (1971), del uruguayo Eduardo Galeano. Se trata de un ensayo político-económico que relata “la contrahistoria de los países latinoamericanos”, marcada por la explotación humana (esclavitud) y el saqueo de sus recursos naturales, en primera instancia por la nobleza medieval europea y después por el vecino del norte, Estados Unidos. Luego de las revueltas estudiantiles, en los años setentas la izquierda se hace visible como opción política, a  sangre y fuego. Miles de jóvenes protestan contra desapariciones ciudadanas y la confiscación de los derechos civiles, especialidad de las dictaduras en Argentina, Brasil, Uruguay, Nicaragua, Haití, Bolivia y Chile. Los estudiantes, desde la calle, exigen a los gobiernos mirar la agenda forjada en 1968: igualdad, justicia, democracia y libertad. Piso parejo es la consigna.

Transcurridos 50 años de la publicación de la obra de Galeano, el periodista inglés Andy Robinson recorrió la ruta latinoamericana para comparar las realidades en las que se desarrollan los pueblos proveedores de la materia prima. Producto de esa visita escribió “Oro, petróleo y aguacates. Las nuevas venas abiertas de América Latina” (2020).

Usando como guía temática y de enfoque el libro de Galeano, el periodista inglés comparte relatos que bien podrían haberse creado hace un siglo: los latinoamericanos repiten su historia de poner a disposición de las grandes compañías internacionales las reservas de recursos naturales, dejando a su paso la contaminación del medio ambiente y sin resolver las brecha de la desigualdad social. Como nuevo actor en el escenario de libre comercio, China amplió sus intereses en América del Sur e invirtió en hierro, litio y petróleo, entre otros. Es historia que tendrá nuevo libreto, por lo que toca al factor interdependencia que el esfuerzo chino promueve, no exento de interés político e ideológico.  

¿SIGUE EL CAMINO AMARILLO?

En los primeros años del siglo XXI, China invirtió su capital en manufactura y construcción. Su interés por el hierro hizo posible un aumento sin precedentes de este metal: de 30 dólares que costaba la tonelada métrica, ésta se elevó a 150 dólares. En Brasil, nos dice Andy Robinson, “Las rocas férricas procedían de la gigantesca mina a cielo abierto de Canajás, a 600 kilómetros de distancia de la Amazonia, la mina de hierro más grande del mundo…En 2016, cargas de mineral de hierro cruzaron el puente en dirección al puerto São Luís con un traqueteo interminable. Pronto, el hierro en la cinta descargaría en un enorme buque de la clase Valemax, el barco mercante más grande de la historia, de trescientos setenta metros de eslora y con capacidad para transportar 400 mil toneladas de hierro, suficientes para construir tres puentes como el Golden Gate”. China es el nuevo gigante comercial del siglo XXI.  

Otro elemento estratégico es el litio, la gasolina del futuro. Bolivia tiene las reservas más grandes del mundo. El gobierno de Evo Morales suscribió un acuerdo con la empresa alemana ACI Systems -proveedora de Tesla- y la empresa china Xinjiang Tbea Group Baocheng, para producir hidrógeno de litio y fabricar baterías de litio. China recluta energía. En Bolivia se calcula una producción de 150 mil toneladas de litio, que representa el 20% de la reserva mundial. Además de su utilidad en los autos eléctricos, el litio se aplica en la industria militar y en el mercado farmacéutico. China tiene una fórmula para apoyar el desarrollo de países emergentes, aunque con ello acumula mayor poder político. Con el tiempo, esto será un riesgo. La interdependencia es la perspectiva latinoamericana, mientras que China piensa en consolidar su polo de poder en el mundo para retar a E.E.U.U.  

En su investigación, Andy Robinson refiere que un capital significativo de China se invirtió en el cobre de Chile; en el petróleo de Venezuela, y en compañías agrícolas de Argentina y Brasil. Los años de bonanza comercial y gran rentabilidad por la venta de productos chinos se frenaron con la crisis mundial de 2008. Esto debilitó la gobernabilidad de la izquierda en América: Brasil, con Lula da Silva; Bolivia, con Evo Morales; Venezuela, con Nicolás Maduro, y Ecuador con Rafael Correa. “Platos rotos” por todas partes, juego geopolítico de impacto en el poder adquisitivo de los ciudadanos, donde más duele.

Robinson explica: “La gran crisis global de 2008 alcanzó América Latina. Los precios de las materias primas se desplomaron y la región entró en recesión. Los progresistas cayeron sucesivamente del poder, a veces con la ayuda de un golpe de Estado, en Ecuador, en Brasil, en Argentina y, finalmente, en Bolivia. En Venezuela, una grave crisis socioeconómica debilitó el chavismo hasta un punto inimaginable 10 años antes, mientras que su ultradependencia del petróleo elevaba la vulnerabilidad venezolana a los golpes de estado diseñados en Washington. Los logros espectaculares de las políticas antipobreza de la izquierda latinoamericana ya perecían, desde la perspectiva de la crisis, en quimeras de una insostenible burbuja de las materias primas”. La venas de AL se desangraron y ganaban los de siempre, ahora disfrazados de “libre mercado”.

FACTORES COLATERALES: MÉXICO EN LA DANZA GEOPOLÍTICA

La venas abiertas de América Latina incluyen la complicidad de las élites nacionales,  tecnócratas que prometieron el Primer Mundo y nos llevaron al “despeñadero”, parafraseando a un clásico en México. Pensemos en actos de corrupción como el Caso Odebrecht, empresa brasileña que mediante su área de negocios corrompía a gobiernos para ganar concesiones de obras públicas, participación en capital en paraestatales y compras de insumos al por mayor. Esta negra trama recorrió 10 países, producto de las confesiones del empresario brasileño Marcelo Odebrecht. Las investigaciones judiciales han corroborado que los sobornos se repartieron de la siguiente manera: Brasil, 349 millones de dólares; Venezuela, 98 millones de dólares; Colombia, 11 millones de dólares; Perú, 29 millones de dólares; Panamá, 59 millones de dólares; Argentina, 35 millones de dólares; Ecuador, 33.3 millones de dólares, y México, 10.5 millones de dólares. Aquí, corresponde al exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, desentrañar los hilos de la corrupción, quizás como testigo protegido al llegar a un acuerdo con la Fiscalía General de la República. ¿Objetivo? ir por peces de mayor tamaño.

Otro tema geopolítico es el tráfico de drogas, dolor de cabeza permanente en la región latinoamericana, con el beneplácito oculto de EEUU, máximo consumidor de estupefacientes, y que también –se supone- es el máximo perseguidor. Las montañas de América Latina son propicias para la siembra/procesamiento/transportación. Después llega la venta al mayoreo en E.E.U.U. sin necesidad cruzar océanos. Las secuelas son explotación humana, corrupción y violencia generalizada.  

A la par, el tráfico de personas sur/norte se presenta como una nueva versión de la esclavitud. Los derechos humanos del migrante, ideales en teoría, son inhumanos en la práctica.

UNIÓN LATIONAMERICANA ¿POSIBLE?

Los pueblos de América pueden cambiar el rumbo de su historia. La alternativa es configurar la Unión Latinoamericana, que en principio se sustente en leyes y normas semejantes a las que rigen la Unión Europea. Si a esa base se añade una reflexión sobre contextos y necesidades nacionales, el resultado sería La Carta de Derechos Fundamentales de América Latina, sueño libertario que ha esperado mucho tiempo su turno.

En política se debe consolidar una estabilidad gubernamental que garantice la democracia formal y participativa, el estado de derecho, el respeto a los derechos humanos y la protección de minorías. En economía el tema central es la creación de un mercado único que permita la libre circulación de personas, bienes, servicios y capitales. Además, se buscaría establecer una moneda única y salud financiera a prueba de presiones externas.

Otros temas de integración: modernizar la explotación minera y agrícola, con infraestructura para crear una base industrial competitiva; intercambio de información entre corporaciones policíacas para prevenir y atender casos de delincuencia organizada: establecer un organismo responsable de la lucha contra el lavado de dinero y otros fraudes financieros, con inyección de recursos públicos en áreas estratégicas, como sucede en México con el Sistema de Atención Tributaria (SAT); conformar políticas sociales que permitan otorgar empleo, salud, educación y alimentación de calidad a la población, comenzando con los que menos tienen. Por una vez, barrer la escalera de la pobreza de abajo hacia arriba.

En resumen: hay contexto propicio, por las transformaciones globales que se observan, la aparición de China y el debilitamiento hegemónico de EEUU. Pregunta crucial ¿En el siglo XXI se dará el viraje definitivo de la historia latinoamericana o permanecerá inerte a las políticas del mercado mundial?

*Erasmo Marín Villegas es Licenciado en Comunicación (UV) y Maestro en Docencia (UVM Campus Villahermosa). Ha sido coordinador Editorial de Diario Presente y director de Relaciones Públicas de la UJAT. Desde 2001 a la fecha imparte cátedra en la División Académica de Educación y Artes de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco.

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