La inmovilidad sustentable

Mike Aldana*

Los amantes del auto (cochistas) están esperando un banderazo de salida para volver a las calles. Nada parece cambiar en las ciudades como consecuencia del descanso urbano; no aprendimos nada de la comodidad de no usar auto; no cambiamos nada aunque ya vimos que sí podemos trabajar sin desplazarnos. La inmovilidad ha pasado de ser motriz a ser intelectual.

Y es que los gobiernos de todo el mundo son predominantemente vehiculares, es decir, los gobernantes son propietarios y conductores constantes de vehículos automotores. No usan el metro, ni el camión, ni sufren para encontrar un taxi.

No son peatones en el sentido estricto de la palabra porque no caminan, no lo necesitan, no quieren. 

Ni sus costumbres, ni su estilo de vida, ni su estado social / económico, ni su condición física les permite bajarse del auto. Algunos ni siquiera son libres de andar en la calle.

Recientemente publicaron la estrategia del Ayuntamiento de Barcelona para volver a la movilidad ¿y qué creen? Efectivamente: personalización y reducción de carriles será la clave.

El auto es, en definitiva, una de las causas del pésimo urbanismo inhumano actual, incluso en ciudades muy pequeñas como Villahermosa, en la cual podrías cruzar en bici de un lado al otro en solo una hora, es decir, que podrías hacer tu vida entera sin gastar un peso en gasolina o transporte público, también podríamos reducir problemas de salud, como la obesidad mórbida, y mejorar la apariencia general de la ciudad haciéndola verdaderamente turística, evitando la contaminación del aire por consumo de combustibles e integrando a la sociedad en actividades seguras e incluyentes.

La inacción de parte del gobierno en materia de movilidad es evidente en la proliferación de concesiones urbanas y foráneas: negocios lucrativos que se hacen inamovibles porque venden la idea de ser inequívocamente indispensables.

Ya que la gente tiene que ir siempre con prisa a sus actividades que le dan sustento o son el motivo principal de vida (la escuela o el hospital), entonces parece inadmisible que se retire la larga fila de vehículos automotores contaminantes y suicidas. Se asume como un gran error o una torpeza brutal la reducción de carriles y se ve como una gran injusticia el destinar un carril no solo para peatones o ciclistas sino irónicamente para autobuses y otros tipos de transporte público.

La movilidad actual en Villahermosa tiene sistemas intrincados desarticulados con elementos dispares incapaces de meterse en reglas, sometidos a una supuesta condición de oferta y demanda que no está transparentemente estudiada y que no permite la inducción de ningún otro tipo de movilidad: La calle es de ellos.

El transporte público automotor es un virus monstruoso de mil cabezas que ocupa la totalidad de las arterias como una trombosis causando coágulos en intersecciones viales y permitiendo el paso muy paulatino de sangre y oxígeno a la ciudad.

Es por eso que carriles confinados, sistemas masivos, eléctricos, ecológicos, estructurados y amables al peatón y al ciclista son absolutamente necesarios, no solamente en ciudades grandes sino, sobre todo y con carácter de urgente, en la ciudades medias como las capitales de los estados mexicanos.

Hemos desaprovechado la mitad de la cuarentena sin acciones estratégicas de urbanismo táctico: programas piloto de peatonalización, incremento de banquetas, ciclovías temporales, reducción de carriles, ordenamiento vehicular y, lo más importante, la mejora del transporte público.

Nos han vendido la idea de quedarse en el sillón es hacer patria, pero no necesitamos pararnos del sillón para hacer un seminario de transporte público con los actores clave y grandes tomadores de decisiones en la materia.

Muchos han hablado acerca de la crisis económica que se avecina pero el transporte público es un gran negocio que debe de arrancar de la mano de la obra de infraestructura que -tradicionalmente y como parte del sector construcción- representa la detonación en cualquier economía.

Las obras de infraestructura si son grises (para el auto) no solamente son tardadas, difíciles y caras, también son algunas de ellas definitivamente equivocadas: la ciudad humana no tiene grandes moles de concreto encima sino cielos abiertos, aire limpio, vegetación abundante.

Las obras verdes de infraestructura (parques, lagos, ríos, malecones, espacio público peatonal) son en definitiva detonadoras de grandes economías turísticas que colocarían a nuestra ciudades en el mejor de todos los niveles de competitividad económica.

El pretexto favorito de la gente en el gobierno para la inactividad es la pandemia, pero esto es un error porque cuando volvamos de ella solamente va a haber prisa, caos y decisiones arrebatadas. Si pudiéramos integrar una planeación estratégica surfearíamos la ola que viene.

Propongo lo siguiente: 

Integrar un «tanque de gobernanza» amplio, estructurado, transparente y enfocado en movilidad sustentable, con actores de gobierno, ciudadanía, profesionales, academia, iniciativa privada y organizaciones no gubernamentales.

Este equipo será encargado de estructurar en tres niveles los diferentes ordenamientos legales, programas de gobierno y nuevos requerimientos de la población en torno al cambio de paradigma de la movilidad: Nivel 1, Planeación; Nivel 2, Proyectos; y Nivel 3, Acciones Tácticas.

El resultado óptimo sería la implementación inmediata de un PLAN EMERGENTE DE REMOVILIDAD (o sea, vuelta a la movilidad) con enfoque sustentable, saludable y económico. Este instrumento tiene un carácter general, inmediato, ciudadano, obligatorio y temporal.

Algunos de los elementos definitivamente serían la implementación del ciclovías temporales (la bici reduce la interacción humana por vía de la sana distancia); incremento de superficie peatonal (la mayoría de banquetas actuales no son suficientes); la reducción de velocidad a menos de 30 km/h en barrios, colonias y fraccionamientos, y la implementación inmediata de un sistema de transporte colectivo.

Por supuesto que un proyecto emergente como el de REMOVILIDAD no se hace sino mediante la revisión irrestricta pero crítica de los instrumentos vigentes con las respectivas modificaciones en caso de ser requeridas. Hay mucho que hacer, lo primero es comunicarse entre los interesados y ganar terreno entre los no familiarizados con movilidad alternativa.

Como les dije anteriormente, los políticos son por lo general personas de auto que necesitan despertar a esta realidad y saber que sí se puede implementar cualquier acción en pro del peatón, el ciclista y la ciudadanía que no usa vehículo, y que esas acciones nos benefician a todos, incluso a los conductores de autos.

Escribo desde mi condición ciudadana, no como parte de ningún sector u organización, porque no se me ocurre otra manera mejor de aprovechar este importante tiempo en pro de la ciudad que decir: en esta época de reclusión saludable, la INMOVILIDAD no es SUSTENTABLE.

*Mike Aldana es Ingeniero Arquitecto; Master en Gestión Creativa y Transformación de la Ciudad; Auditor Ambiental; Director Responsable de Obra y Corresponsable en Diseño Urbano y Arquitectónico. Actualmente funge como Vocal de Acción Urbana en el Colegio de Arquitectos Tabasqueños.

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