Andrés Manuel López Obrador, Marty McFly, y la «Teoría de la Relatividad».

«Cuando los gobiernos temen a la gente hay libertad, cuando la gente teme al gobierno, hay tiranía». Thomas Jefferson.

Por Ivan Acuña

No hay plazo que no se cumpla, en esta vida hay tres cosas inevitables vivir, morir y el tiempo; el tiempo es el peor enemigo del ser humano y también de sus gobiernos, pues la historia que juzga no es más que el mismo paso del tiempo que a través de los resultados y los impactos de estos, son los que determinan si un gobierno, un gobernante será considerado bueno, excelente o será guardado en un rincón oscuro de los anales de la historia.

Las elecciones del 1 de junio de 2019, se esperaban con ansias, pues para muchos era el final de la hegemonía del denominado PRIAN en el poder, al frente de las desiciones de la vida social, política y económica de los más de 126 millones de mexicanos que se estimaron seríamos en este año que termina.

Las promesas fueron muchas por parte de Andrés Manuel López Obrador, quien durante más de doce años se dedicó a pulir el arquetipo de líder social, representante de los oprimidos, voz de los pobres y de los marginados, a través de promesas que sin duda se pusieron en una balanza con respecto a los logros de las anteriores administraciones y el resultado fue avasallador en las urnas…»Habemus presidente».

2019 caminó entre reacomodos no solo en el gabinete presidencial -como es costumbre cada sexenio- también la nueva administración definió el camino a seguir, había que derribar los símbolos del pasado para crear unos nuevos y así, sin más, las primeras desiciones fueron remover funcionarios de diversas áreas y puestos claves, principalmente en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), en el Instituto Nacional Electoral (INE) y en un organismos que siempre se ha preciado de ser autónomo, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), a la vil usanza priista, al vil estilo hitleriano, se tomó el control de todas las instituciones, sin embargo, aún era muy pronto, muy pronto para cuestionar.

Pese a todos esos movimientos tan evidentes que dejan al aire la posibilidad de que la «Cuarta Transformación» alistó el camino para perpetuarse en el poder «Por siempre y para siempre» -o por lo menos los próximos doce años- También en el aire quedaron los compromisos hechos de palabra, compromisos que serían irrelevantes de no ser por el hecho de que se les hicieron al pueblo, o al menos a 30 millones de mexicanos que inconformes por el sistema gobernante anterior, salieron a las urnas para darle su voto de confianza a quien prometió que no sería «Más de lo mismo».

Pero el «más de lo mismo se hizo presente», llegaron los escándalos, los conflictos de interés, la investigación a modo de la riqueza de funcionarios como Manuel Bartlett Díaz, La liberación de peligrosos marcotraficantes por «errores» en los procesos, las sorpresas como de que de la noche a la mañana los autodeclarados ninis -ahí están los videos, las entrevistas- hijos de Andrés Manuel López Obrador, pasaron a ser flamantes empresarios, también llegaron los programas sociales clientelares, a su vez los recortes en Salud y otras áreas vitales para el bienestar de los mexicanos, los recortes burocráticos entre los cuales se fueron cientos de miles que curiosamente votaron por el «Cambio verdadero».

También nacieron los circos llamados «mañaneras», donde youtubers se convirtieron en los «nuevos líderes de opinión», donde las preguntas al presidente son a modo, que parecen dictadas a través de telepromter; «ruedas de prensa» donde un «Lord Molécula» y otros más de un minúsculo y selecto grupo, se van en alabanzas y piden permiso para hacer preguntas irrelevantes para el país (Son los pocos los que cuestionan y son tachados de prensa neoliberal), pero no para el denominado «Mesías Tropical» a quien su mayor preocupación ha sido elevar su ego e ínfulas de sabiondo-siempre tiene otros datos- a quien se la ha dado bien dividir al país en «chairos» y «fifis», a quien para explicar los problemas del país se le va en repartir culpas para jamás asumir responsabilidades.

Tenemos un presidente complejo, atemporal, al grado de poderlo definir como un «Marty Mcfly», un personaje que recurre al pasado para tratar de justificar su presente y posible futuro y cada que regresa a su tiempo, las cosas se complican más (por eso se hicieron hasta cuatro películas), pues la relación tiempo y espacio es un único continuo, según el postulado de la «Teoría de la Relatividad» de Einstein.

Los minutos pasan y así como llegó ese nuevo gobierno que hoy pretende crear su propia historia recurriendo siempre al pasado, llegó la hora de rendir cuentas; no hay plazo que no se cumpla, 2019 era apenas el inicio, el acomodo y por ello, era muy pronto para emitir juicios a priori pero, ya viene el 2020; el tiempo corre y también comienzan a llegar las exigencias, las solicitudes de que se cumpla lo pactado como: el no aumento a las gasolinas, no más impuestos, acabar con la inseguridad, la delincuencia, mejorar la calidad de vida de todos los mexicanos y no solo de un grupo en particular.

Las horas transcurren y bien dijo el mismo presidente «El pueblo es sabio», también el pueblo conoce el paso del tiempo y el tiempo apremia, hay mucho que reparar -sin duda- pero también hay mucho qué corregir, se están cometiendo errores y uno de ellos es haber mentido ¿Recuerdan? «No mentir, no robar, no traicionar», hasta hoy las promesas que de verdad le importan a los mexicanos no se han cumplido. Estamos en recesión, el gobierno no escucha, se confronta entre sí mismo y como la chimoltrufia «El presidente dice una cosa, pero sus funcionarios otra» y entre «Digo esto y hago aquello» pasa el tiempo y el tiempo es relativo.

Los días avanzan y pese a ello la paciencia ha sido una endeble virtud de los mexicanos; hemos sobreviviendo a varios gobiernos, a criminales como Díaz Ordaz y Javier Duarte de Ochoa, al saqueo indiscriminado de nuestras arcas y nos cansamos. por ello, con la esperanza en la mano salimos el 1 de junio de 2019 a buscar algo diferente y por eso esperamos no habernos equivocado. El pueblo es paciente, pero la paciencia se agota con el tiempo y el tiempo no perdona.

Ivan Emanuel Acuña Zárate es egresado de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, con Maestría en Ciencias de la Educación, estudió música en el Conservatorio del Estado de Puebla (inconcluso), a trabajado en Prensa, Radio y Televisión (18 años en medios), dirige su propia empresa de publicidad y marketing (Wemove.com.mx) ha realizado campañas políticas para presidencias municipales y gobierno del estado, ha trabajado para marcas importantes de diversos sectores en asesoría de imagen, branding, diseño y otros, también es productor y editor audiovisual. Para saber más visiten: linkedin.com/in/ivan-emanuel-acuña-zárate-70a51747

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